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La Coctelera

desequilibrios

7 Marzo 2007

La maldición de la tecla (una historia de mucho miedito).

Hace años, cuando decidí estudiar informática, no me imaginaba la que se me venía encima. Mis profesores de la universidad no me advirtieron de que esta profesión va unida a una maldición que te acompaña durante tu carrera. Una TERRIBLE maldición. Una maldición de cagarse la perra.

Debí haberlo sospechado por la cara que tenían la mayoría de mis profesores. Pero como joven inexperto que era, lo atribuí a las hemorroides.

Los primeros síntomas los noté casi de inmediato. La maldición comienza sutilmente, afectando a tus familiares y amigos. Recuerdo perfectamente aquella primera vez que me llamó el marido de mi prima:

- Oye, mira a ver si tienes un ratito y te pasas por casa...
- Vale... ¿y eso?, ¿para?
- No, es que se ve fatal Antena 3.
- ¡Ah!... Pero... ¿quieres que te ayude con algo...?
- No, joder, para que lo arregles.
- ... ¿yo?... ¿pero...?
- Joder... ¿no estudias tú informática?. Pues digo yo que sabrás arreglar eso.

Asi que la maldición empieza a afectarte y, sin saber cómo , te ves intentado sintonizar cadenas, arreglando lavadoras, explicando cómo funcionan aparatos que no has visto en tu puta y mísera vida. Y encima, a pelo. Porque ese es otro de los síntomas de la maldición de la tecla: te vuelves incapaz de leer un manual de instrucciones. Aunque sean dos páginas. Nada, que es imposible. Desembalas o instalas, toqueteas, pruebas, descojonas, desconfiguras... Leer el manual te hubiera llevado media hora. Arreglar el estropicio te lleva 6 días y dos Gigas de descarga de drivers.

Y esto es sólo el comienzo, porque es mucho peor en cuanto empiezas a trabajar.

Primero, te sientes nulo. Los cinco años de carrera... ¡una mierda!. Siempre, siempre, viene un niño que sabe más. Recuerdo otra conversación con el marido de mi prima.

- ¿Has visto la tercera parte del señor de los anillos?
- No... ¿cómo voy a verla?... Si todavía la están rodando.
- ¡Ja!... Pues mi sobrino, con 16 años, ya la ha visto.
- Ya...
- Y me la ha grabado en un CD. Y la discografía completa de Julito Iglesias. Y todos los "Baby Mozart" con su meikinof. Y doce juegos de PlayStation.
- Ya... ¿en un Cd, no?
- Sí... Un crack, el tío es un crack
- Ya...
- Y con el Excel ese... Se hace unas páginas de internet acojonantes.
- Con el Excel... Ya.
- Todo el día bajándose pelis con el Messenger ese... ¡Un crack!
- Ya...
- Un crack. Lo que yo te diga.

Que al principio lo discutes... Pero luego llegas a casa y abres el Messenger... Y te pones a buscar por si acaso el niño va a tener razón...

Además, es curioso, porque la maldición afecta a esos cracks de igual manera. Que te comen la cabeza para que los metas a trabajar contigo porque saben la leche... Y luego, saberlo, deben saberlo. Pero hacerlo...

Pero es que ahí no acaba la cosa, no. Resulta que, cuando llevas un tiempo trabajando como informático, la maldición se extiende, afectando incluso a tu vida sentimental. Yo me di cuenta un día que quedé para cenar con una chica muy mona. Todo iba perfecto hasta que le dio por preguntar:

- Bueno, y tú... ¿a qué te dedicas?
- Pues soy informático.
- ¡Anda!... ¡jo!... Pues yo soy una negada con los ordenadores... Me tienen manía.

Y claro... La maldición hacía de las suyas y me iba reconcomiendo por dentro. La pobre chica seguía hablando de lo suyo, y yo por dentro pensando "Ésta es la típica gilipollas que llama cuatrocientas veces a soporte técnico... Oyeeeeee... Que resulta que le doy a guardar y las cosas se guardan dos veces. Y te tiras dos horas repasando el código para descubrir que la hijalagranputa hace doble click sobre el botón". Y claro, te vas calentando por dentro, tanto, tanto, que el calentamiento global del planeta es la meadita de un prostático al lado de la que se va liando en tu interior. Y cuando la pobre inocente te pregunta:

- Bueno... Pues... ¿te apetece venir a mi casa a tomar algo?

Te salta la maldición y se te escapa.

- ¿Ir contigo?, ¿por qué?, ¡¡MI APLICACIÓN FUNCIONA PERFECTAMENTE!, ¡YO NO TENGO BUGS! ¡YO NO TENGO BUGS!

Y encima la maldición se extiende como la pólvora, porque la perrita cachonda va diciendo a las amigas:

- Me dejó plantada, diciendo que su 'aplicación' funciona perfectamente y que no tiene bugs.
- Chica, de la que te has librado. Eso es que es impotente y tiene ladillas. Típico. Le ha entrado el pánico.

Ahora, con los años, mi maldición se ha especializado. Sí, como los médicos. La mía es "Maldición de la tecla especialidad Jefe de Proyecto en Internet". ¡Qué hija de puta!

Sigue arruinándome mi vida social. Ahora más, si cabe. El otro día, me llama un colega y me dice:

- Oyes, ¿quedamos para tomar algo?
- Vale... ¿dónde y a qué hora?
- Pues... - Aquí es donde la maldición empieza a hacer efecto - ... Hora... Que te diga una hora... Para cuando voy a estar... Esto.. Verás.. No puedo decirte una hora... Tengo que hablar con contenidos, no sé si diseño va a llegar en plazos, tengo que ver qué recursos tengo, hablar con sistemas para que nos tengan los servidores... Es que no llegamos, qué puta manía de que los proyectos los vendan los comerciales en lugar de los técnicos...

Y ya que hablamos de recursos, esa es otra... Resulta que la gente que subcontratas no es gente, es eso, recursos. Ya no tienen nombre ni género. Son "ello". Aparte de que cuando intimas con alguno de ellos, te das cuenta de que la maldición les afecta borrándoles la memoria:

- Así que, ¿tú de qué empresa eres?
- Pues, espera... No sé si tengo que decirte que soy de Jumper Electronics, de Human Chopped, Selling People... ¡leches!... Esto de ser subcontrata de sexto nivel...

Y encima la maldición... ¡se gasta el dinero!. ¡Como lo oyes!. Que tú pagas 18.000€ por un día del recurso y cuando le preguntas, ¡él cobra 30€!. ¡Que jodía la maldición!

Vamos que, como véis, es jodido esto de la informática. A mí, cuando me preguntan si prefiero Windows o Linux, siempre respondo lo mismo que aquel traficante blanco que metieron en una cárcel donde todos eran negros.

- Joderme, me van a joder igual. Asi que, al menos, que sea cariñoso.

servido por desequilibrios 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

melissa

melissa dijo

ja,ja... pásate por mi blog y verás lo que tengo encima.
venga, besos
:)

8 Mayo 2007 | 08:13 PM

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Sobre mí

34 años, hetero, divorciado.

No sé si soy muy maduro y estoy en plena crisis de los cuarenta... o soy un inmaduro y estoy pasando la edad del pavo.

Otro dato interesante sobre mí: las nueces me daban alergia. Ahora ya no. Ahora sólo me provocan sarpullidos los imbéciles. Naturalmente, me paso el día con ronchas.

Y sí, es mi paquete.

Y no, no lleva relleno.


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